jueves, 19 de abril de 2012

Cementerio. Rojo vivo.

Cementario en Armenteira. Pontevedra. Foto MJPrieto
No es un mal sitio para descansar. Al menos para los vivos.

El cementerio se asienta en las rocas altas de la loma.  Delicado pero definitivo. Al fondo, se intuye el mar. Llega, también, el perfume. No hay árboles ni edificios que impidan el baño de luz. Su fuerza lo envuelve todo y rebosa.

El aire pasea entre las estrechas callejas del pueblo. Baja por el empedrado y se tumba a descansar en los rojos muros. Las pequeñas hierbas que crecen alrededor de las piedras mampuestas, se estremecen.

Y sonrío. Pienso en la osadía de quien pintó de rojo los muros del descanso eterno. Rojo vital, rojo sangre, rojo revolución, rojo alegría y acción, rojo rabia, rojo pasión... ¿Para compensar la inactividad interna?

No es un  mal sitio para descansar.  Tampoco para los muertos.

2 comentarios:

  1. Uy, me has recordado un cementerio precioso en Rendondela. Las visitas a los cementerios y mercados de los lugares a los que llego no suelen faltar, dicen tanto del lugar, de su gente... Fantásticos.
    Un saludo

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  2. Sí, tienes razón, los cementerios dicen mucho... Sin duda merecen una visita en los viajes.
    Muchas gracias por tu compañía, y por tus palabras.
    Un saludo.

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