domingo, 12 de agosto de 2012

Los pastos de Gerión.

Dehesa. Pasarón de la Vera. Cáceres. Foto MJPrieto
La tormenta de verano cayó sobre los lomos de granito, y un olor a tierra recién duchada llega desde las encinas.
La luz es extraña esta tarde. Envuelve el paisaje como si fuera la ilustración de un cuento.
El suelo, de color oro, brilla con el agua. Y estoy segura de que en el camino, pronto surgirá la figura de Gerión con sus reses rojas.

No es de extrañar, porque esta tierra tiene la belleza que enamora a dioses y diosas. Por lo menos hasta que llegue Heracles y, con el robo del ganado,  se acabe el encanto.

Pero es el décimo trabajo... aún queda mucho por disfrutar.

Shirley Horn. Come dance with me  

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