miércoles, 28 de noviembre de 2012

La Silla

La decoración, estudiada con esmero, obligaba a dirigir la vista hacia las ventanas. En el vano, una silla colgaba con cuidada indiferencia sobre un bodegón de ramas de chopo, pimientos secos,  y castañas.
Resultaba realmente bello. Por su color, por su quietud, por el contrapicado obligado,  por la extrañeza del conjunto dentro del restaurante. Fuera, tras la verja, el otro lado del espejo: un bodegón vivo de árboles ondulantes, mesas y sillas -en el suelo-, enredadas alegremente por el bullicio de los chiquillos que jugaban en el patio.
La tranquilidad y la belleza del lugar permitía juegos reflexivos entre plato y plato... ¿cual es la posición correcta del ser humano en la naturaleza. ¿Sobre ella, -horrenda metáfora- dominando un bodegón apagado, o en ella, a la misma altura, enredados en su algarabía?
Y en esto, entre la hojarasca de la decoración... surgió un gusano paseandose de castaña en castaña, buscando mejor menú.
Carla Bruni - Quelquun Ma Dit  

2 comentarios:

  1. Qué cosa tan insólita esa silla de ese modo y en ese sitio. Como un archiduque del XVIII en un templo abandonado en medio de la selva.

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  2. Qué comparación más hermosa... la imagen creada con tus palabras, supera con creces a la fotografía. Muchas gracias Luis.

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