viernes, 7 de diciembre de 2012

Quizá Jenofonte

Villaviudas. Palencia. Foto de MJPrieto
Ciro ha muerto en la batalla. Vil parece mi fortuna. El recuerdo de mi tierra es canto de sirena en esta Persia inhóspita que me expulsa a la frontera. Me habita el cansancio y el hambre de ternura. Y mi alma yace a la entrada del Hades, arrastrada por tanta muerte inútil.

No me rendiré.  Es invierno, mas presiento el calor del verano. Mis piernas exhaustas piensan el suave oleaje de los campos natales. Ansío atravesar la puerta de mi casa amada y envolverme en dulce olor a leche y miel.

¡Oh Perséfone!, tú que sabes del dolor, guíame en el viaje. Caminaré sin descanso, sin llanto, sin nostalgia, sin enojo. Tras los últimos promontorios, enterraré el escudo bajo el almendro.
Y todo será paz.

Anna Netrebko - Rachmaninov, Song Op.21 No 7

2 comentarios:

  1. No sé qué haces, y de dónde te sale esa mirada poética tan potente, Mª Jesús, para bordarlo así.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta fue fácil Ángel. Es la traducción a la historia griega de una situación laboral actual...
      Eso, más tu mirada, que es siempre inmensamente generosa.
      Un beso querido amigo.

      Eliminar