sábado, 12 de enero de 2013

Victoria de Samotracia

Réplica de la Victoria de Samotracia. Monasterio de Matallana. Villalba de los Alcores. Valladolid.
A veces, mal vestido un bien nos viene;
casi sin ropa, sin acento, como
de una raza bastarda. Y cuando llega
tras tantas horas deslucidas, pronto 
a dar su gracia, no sabemos nunca
qué hacer, ni como saludar, ni cómo
distinguir su hacendoso laboreo
...  
Claudio Rodríguez. Un bien. 
Ven a mi. Acuestate y déjame hacer...
Me filtraré en tu cuerpo, lentamente.
Te bañaré en placeres infinitos,
íntimos, mudos. La magnificencia
Tartesia engalanará tu esplendor.
Yaceré contigo como serpiente
de  magma encendido, trepando, siempre.
Y tu boca aluzará plenitud.
Ven... detén por un instante ese brazo
de Sísifo. Descansa. Acomódate.

Sufriste crueles fríos, combatiste
cada ignominia, guerreaste contra
toda  injusticia. Es hora de laureles.
Vístete de mí. No habrá Heracles que
ensombrezca tu destino. Confía. 
Ha llegado el momento de tu gloria.

La Música De Los Dioses

John Williams- Violin Solo.  Itzhak Perlman    

6 comentarios:

  1. Si esto es el comienzo te aseguro que llegarás lejos. Jo qué bueno!

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  2. Qué digna manera de empezar la semana. Gracias por estas atenciones, guapa.

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  3. Ese cielo, esa luz, parecen venir de Cumbres borrascosas, o de Tierras de penumbra, de Escocia, del Septentrión. Sin embargo, el cuerpo tiene temperatura,humedad,humanidad... tal que recién salida del caldarium.

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  4. Me estreno como bloguero y de ahí el error anterior. El mensaje era y es, "Me ha encantado el poema. Gracias por su belleza y el mensaje de ánimo". Sin descuidar tus excelentes fotografías y comentarios, anímate con la poesía.

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    1. Bienvenido Enrique. Es un placer compartir contigo espacio. Un beso.

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  5. Qué compañía más maravillosa sois... si viviese en la Grecia antigua, tendría la seguridad de ser muy querida por los y las diosas...
    Os voy a contar la verdad de esta entrada: Me acerqué a Matallana, siguiendo el consejo de un querido amigo. La tarde era fría, muy fría y chispeando. Llevaba el abrigo bien cerrado y el sombrero calado hasta las orejas, no tanto para que no le lo llevara en viento (qué también), como para proteger la mayor parte de piel al descubierto. La cámara envuelta en la bufanda... y a los pocos metros de entrar en el recinto vi lo que no esperaba. Esta escultura, tan bella, tan perfecta, tan delicada, tan desprotegida, con ese quitón tan fino... Tuve ganas de prestarle abrigo. Qué contraste... qué sensación. Solo apreté el botón. Todo lo demás estaba ahí. Sin que yo hiciese nada diferente a mirar.
    El experimento de los endecasílabos con culpa de Ángel... no hay quien salga indemne de su gozosa compañía.
    En resumidas cuentas, que esta entrada es el resultado de mi cara dura... aprovechando, eso sí, todas las circunstancias que me son benevolentes...
    Y me es muy grato que os haya gustado. Un beso inmenso.

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