jueves, 15 de agosto de 2013

Diario callado de Teodosia Miramar

San Martín del Castañar. Salamanca.
Lo llevé a escondidas desde el portón hasta el sequero. En contra de los sensatos consejos de mi hermana. El verano, recién estrenado, acorralaba con su perfume floral y la inmensidad de la naturaleza alterada... de la que yo formaba parte.
Me narraba aventuras, sin fin, en dulce italiano (qué perdición...)  mientras sus caricias invadían territorios con la suavidad del jabón de vainilla de los domingos.
El sequero sabe bien.
Siguió su camino, acompañando al otoño.
La hortensia perdió sus flores, y como cada año, volvió a florecer.
Julio de 1913

2 comentarios:

  1. Precioso microrrelato Mª Jesús, debes escribir más a menudo para que los podamos disfrutar. En cuanto a la fotografía, ¡ahí está! y no hay nada más añadir. Intuyo que te has hecho con un gran material en tus vacaciones. A ver si te animas con alguna veladura. Seguro que nos sorprenderás, como siempre.

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    1. Gracias Enrique. A ver si me atrevo con las veladuras. Algo de vértigo da... no creas. Y luego tendremos que convencer a Gloria para que no diga "no me creo nada"...

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