domingo, 30 de marzo de 2014

Contraprogramación

Contraprogramación. Vallas en la dársena del Canal. Fotograma de la película Cabaret.  MJPrieto
Como todos los años en primavera, el Ayuntamiento colocó sobre la arena de la dársena las 356 vallas fuxia menos oxidadas. Enseguida serán distribuidas por todas las calles, marcando el escenario de la Semana Santa.
Animadas por el agrupamiento y los minutos de libertad en un día tan soleado, discuten acaloradamente sobre su rutinario y previsible destino, y sobre la situación social de las gentes del pueblo. Comparten sueños, intercambian propuestas, debaten pros y contras de las acciones... y deciden, casi por unanimidad, modificar el programa: Este año, nada de Ecce Homos, Calvarios, llantos ni exaltación de la violencia. ¿Para qué si la ejercen diariamente los gobernantes sobre la población desarmada? 
Este año ofrecerán, tras sus coloridas barras, musicales de calidad, -incluso descarados-,  durante tres días y tres noches.
Las trompetas y tambores militares, dejarán paso a bandas de jazz, y los látigos, heridas, espadas, lágrimas y muertes serán sustituidas por historias creíbles de  mujeres y hombres, que ayuden a la reflexión y la revuelta contra la miseria moral de quien dirige bancos, mercados y el país. La música, ya lo comprobaron los espartanos, influye en el ánimo incitando a la lucha o sumiéndolo en un agradable ensueño pastoril. La decisión no se ha tomado a la ligera...
Se acabaron los discursos de sufrimiento y aceptación. Hay que poner fin a la cultura del rebaño apacentado ¿Quien dijo que otro mundo no es posible?

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